Mientras Perdido se recupera de la inundación, propone la construcción de un dique que impida una nueva catástrofe. Sin embargo con las obras comenzarán las corrientes impredecibles y las desapariciones. Mientras tanto, en el clan Caskey, la matriarca Mary-Love ve cómo sus intereses chocan con los de Elinor, su misteriosa nuera. Las tensiones entre ambas amenazan con destruir el pueblo entero. En Perdido se avecinan grandes cambios, y las consecuencias serán devastadoras.
La segunda parte de Blackwater no ha dejado de sorprenderme al igual que la primera. Si con la Riada, estuve pendiente de cada página, El dique sabía que no me íba a defraudar.
La vida en perdido continua, poco a poco todo va volviendo a la normalidad, incluso algún aserradero casi está listo para poder volver a ejercer con su actividad tal y como antes de la inundación.
Todos están contentos, por Perdido y sobre todo en la familia Caskey ya que se ha creado una comisión para crear un Dique y salvar de próximas inundaciones al pueblo. Bueno todos en realidad no están felices, Elinor no quiere ni oír hablar del dique, de echo en la familia se han dado cuenta que es algo que incomoda mucho a la mujer de Oscar, y por ello intentan tratar el tema cuando Elinor no está para evitar confrontamientos.
Como era de esperar el malestar de Elinor será utilizado por su suegra Mary Love cada vez que le surja la oportunidad para importunar a su nuera.
Como en el anterior volumen nos encontramos con tramas familiares, secretos, y una cantidad perfecta de situaciones paranormales.
Desde luego es una lectura de lo más acertada y de lo más adictiva. Con su pluma el autor nos invita a pasar unas horas devorando una historia magnífica.
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